Control de miopía en León

    Control de miopía infantil en León

    Cuando a un niño le suben las dioptrías cada año, la pregunta que hacen sus padres no es qué gafas ponerle. Es si se puede hacer algo para que no siga subiendo.

    Existen lentes y lentillas diseñadas específicamente para eso, y hay estudios detrás. Esta página cuenta qué son, qué dicen esos estudios y quién los ha hecho, para que puedas venir con las preguntas hechas.

    Por qué importa que suba

    Una miopía alta no es solo llevar gafas más gruesas. Con los años aumenta el riesgo de problemas en la retina, y ese riesgo va ligado a cuántas dioptrías se acumulan durante la infancia. Por eso la miopía de un niño se sigue de otra manera que la de un adulto: en el adulto se corrige, en el niño además se vigila cómo evoluciona.

    Nada de esto es urgente ni alarmante. Lo que sí es útil es medirlo con periodicidad, porque la decisión de hacer algo se toma con dos o tres medidas seguidas, no con una.

    Cómo funciona una lente de control de miopía

    Una lente normal corrige la visión en el centro y deja que la imagen caiga por detrás de la retina en la periferia. Hay indicios de que ese desenfoque periférico es una de las señales que hacen que el ojo siga creciendo — y crecer es, en la práctica, ganar dioptrías.

    Las lentes de control de miopía cambian esa señal. Mantienen una zona central nítida, con la graduación del niño, y añaden alrededor un tratamiento que modifica el desenfoque de la periferia. El niño ve bien por el centro y la lente trabaja por fuera. Cada fabricante lo resuelve con una tecnología distinta.

    Qué dice cada fabricante de su producto

    Aquí van las cifras que publica cada uno, con su nombre al lado. Son resultados medios de estudios, no una previsión para tu hijo: el resultado individual depende de la edad, de la evolución previa y de cuántas horas lleve la lente puesta.

    MiYOSMART, de Hoya — lente de gafa

    Hoya publica que sus lentes con tecnología DIMS ralentizaron la progresión de la miopía un 60 % de media frente a lentes monofocales estándar, en el estudio de Lam y colaboradores publicado en el British Journal of Ophthalmology en 2020, con dos años de seguimiento. Los mismos autores publicaron continuaciones a tres años (2022) y a seis (2023, en Scientific Reports).

    El dato del seguimiento largo es el que más suelen preguntar los padres: Hoya no encontró efecto rebote en los niños que dejaron de usar la lente. Es la respuesta a «¿y cuando lo deje, se le disparará?».

    MiSight 1 day, de CooperVision — lentilla diaria

    CooperVision afirma en su documentación para profesionales que MiSight 1 day está «probado y demostrado que reduce el aumento de la miopía a la mitad», y publica una ralentización media en torno al 50 % en edades de 8 a 17 años, y que el 90 % de los ojos miopes responden al tratamiento. Es el ensayo clínico en marcha más largo del mundo con lentes de contacto blandas para este uso.

    Que sea una lentilla y no una gafa importa en la práctica: hay niños a los que una lentilla diaria les encaja mejor —deporte, no querer llevar gafas— y otros a los que no. Eso se decide en el gabinete, no antes.

    MYLO, de mark'ennovy — lentilla a medida

    MYLO usa tecnología EDOF patentada por el Brien Holden Vision Institute y tiene marcado CE como producto sanitario específicamente para control de miopía. mark'ennovy publica que, al año de seguimiento, la progresión fue de 0,34 dioptrías en el grupo con la lente frente a 0,57 en el grupo de control.

    Es la única de las tres que se fabrica a medida, así que es la opción cuando los parámetros del ojo no entran en los rangos estándar.

    Y lo que no te vamos a decir

    No vamos a prometerte un resultado. Esas cifras son de los estudios de cada fabricante, con sus condiciones y sus grupos de edad, y ninguna es una previsión de lo que va a pasar en un caso concreto.

    Tampoco vamos a decirte que esto sustituye a nada. La miopía de un niño la sigue un profesional, y si en algún momento hay algo que corresponde a un oftalmólogo, se deriva y se dice.

    Lo que sí podemos hacer es medir, explicarte lo que vemos con las cifras delante, y decirte con franqueza si tu hijo es candidato o si de momento lo sensato es esperar y volver a medir. A veces la respuesta es esa.

    Cómo es la revisión de un niño

    Lleva más tiempo que la de un adulto y se hace con calma, porque un niño cansado no colabora y una medida mal tomada no sirve de nada. Se mide la graduación, cómo trabajan los dos ojos juntos y —si procede— la longitud del ojo, que es el dato que dice si está creciendo.

    Al terminar te explicamos qué hemos encontrado y qué opciones hay, con lo que cuesta cada una. Y si hay que decidir algo, se decide con el informe en la mano y sin prisa: esto no se resuelve en una tarde ni hay ninguna razón para que lo haga.

    Pedir cita

    La revisión de un niño lleva más tiempo que la de un adulto, así que conviene pedir cita y no venir de paso. Si llamas, te damos hora y te contamos qué traer.

    Seguir leyendo

    Las lentes y lentillas de control de miopía son productos sanitarios. Su indicación corresponde a un profesional cualificado tras una revisión, y el resultado depende de cada niño. Esta página describe lo que publican los fabricantes sobre sus productos; no es una promesa de resultado.

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