Salud visual
Cómo saber qué graduación llevas si no tienes el informe
Es una de las preguntas incómodas que llegan al mostrador: no sé qué graduación llevo. A veces porque el informe se perdió en una mudanza, a veces porque la revisión fue hace años en otra ciudad, y a veces porque la óptica donde te atendían ya no está. Pase lo que pase, la respuesta es tranquilizadora: el dato no se ha perdido, lo llevas puesto.
Tus gafas guardan tu graduación
Una lente graduada no es un cristal cualquiera: tiene una potencia concreta, medida en dioptrías, y esa potencia se puede leer directamente del cristal con un aparato que hay en cualquier óptica, el frontofocómetro.
En unos minutos, y sin tocar nada, se obtiene:
- La esfera, que corrige la miopía o la hipermetropía.
- El cilindro y el eje, que corrigen el astigmatismo.
- La adición, si son progresivas o de cerca.
- La distancia entre centros ópticos, que dice cómo estaban montadas para tus ojos.
Con eso se reconstruye lo esencial de tu última graduación aunque no tengas ni un papel. Nosotros lo hacemos en el momento y sin coste: trae tus gafas y te decimos exactamente qué llevas.
Qué no dicen tus gafas
Conviene ser honestos con el límite. Leer tus lentes dice qué te recetaron, no qué necesitas hoy. Son cosas distintas:
- La graduación de esas gafas puede tener años y haber cambiado.
- No dice nada de tu salud ocular: la presión, el fondo de ojo, cómo trabajan los dos ojos juntos.
- Y si nunca te adaptaste bien a ellas, repetir el mismo dato repetiría el problema.
Por eso leer las lentes es un punto de partida útil, sobre todo si necesitas unas gafas de repuesto con urgencia o si vas a pedir unas de sol graduadas. Pero no sustituye a una revisión, y si hace más de dos años de la última, lo sensato es medir de nuevo.
Si vienes de otra óptica
Cambiar de óptica no tiene ningún misterio ni ningún trámite. No hace falta pedir nada a la anterior, ni llevar un traspaso, ni dar explicaciones. Con tus gafas actuales y una revisión nueva se reconstruye tu punto de partida completo.
Lo que sí conviene traer, si lo tienes a mano:
- Las gafas que usas ahora, todas: las de lejos, las de cerca, las de sol graduadas.
- Las lentillas, o la caja: los parámetros van impresos en el envase y no coinciden con los de las gafas.
- Cualquier informe médico del oftalmólogo, si tienes seguimiento por algo concreto.
Con las lentillas hay algo de prisa que con las gafas no hay: si usas de reposición periódica y te quedas sin ellas, el parámetro está en la caja, así que guarda una vacía antes de tirarla.
Y si lo que llevas es un audífono
Vale lo mismo, y con más motivo. Un audífono necesita ajustes, limpieza y filtros para seguir funcionando, y sin alguien que lo lleve acaba en un cajón. Se pueden ajustar y mantener aparatos de casi cualquier marca aunque no se hayan comprado aquí — lo explicamos en la página de audífonos y estudio auditivo.
En resumen
Si no sabes tu graduación, no has perdido nada: está en tus lentes y se lee en cinco minutos. Acércate con ellas cuando te venga bien y te decimos qué llevas; y si toca revisar, lo hablamos con calma y sin prisa, que es como se hacen aquí las cosas desde hace más de cuarenta años.
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